¡La apuesta vence y aquí está! Nuestra segunda entrada de la serie “Cómo limpiar”
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Cómo limpiar escaleras de madera
La limpieza de escaleras de madera es fundamental si queremos trasladar la belleza de la madera natural a nuestro hogar. Una escalera bien mantenida y limpia no solo debe ser estética, sino que también ayuda con la durabilidad y la estética a lo largo del tiempo.
Es muy importante mantener una limpieza diaria para mantenerlo en las mejores condiciones. En la limpieza es necesario incluir todos sus componentes. Podemos cometer el error de limpiar solo los escalones porque son los que más suciedad acumulan, sin embargo, los pasamanos, barandillas. También pueden acumular pistas de tierra.
Limpia bien las escaleras para evitar manchas y arañazos.
Lo primero es limpiar las escaleras, polvo, cepillo y fregona. Tendremos que aplicar un producto específico para tratar la madera. No dejes que se moje demasiado y deja que se seque por completo.
Lija la madera y asegúrate de limpiar bien la superficie para que no queden restos de polvo. Depende de cómo esté la madera, tendrás que lijarla varias veces. En la primera pasada, se acostumbra utilizar una lija más gruesa para eliminar más escombros. En el segundo de grano medio, y en el último de grano fino para que quede suave.
Protege bien los bordes
Sus escaleras de madera tienden a desgastarse más fácilmente con el tiempo en los bordes o escalones debido al uso regular.
Si desea mantener esta hermosa estructura, nuestras escaleras de carpintería de madera de Madrid diseñan y fabrican con la última tecnología. Además, utilizamos madera de calidad, fácil de limpiar y conservada durante mucho tiempo.
Revive su color
El color de la madera le da personalidad, dándole un toque único a juego con el resto de elementos de nuestra casa. Si las escaleras han perdido su color con el paso del tiempo, debemos dedicar un tiempo a su mantenimiento.
Si el color se ha deteriorado por el sol, los arañazos o el simple hecho del tiempo, debemos quitar un poco de pintura con una lija y volver a pintar. Así conseguiremos que el nuevo cuadro quede perfecto. Si queremos mejorar el resultado, siempre podemos añadir un fijador y un abrillantador.




























