Si eres una de esas personas a las que amas y están descansando en un cementerio, probablemente quieras saber cómo cuidar adecuadamente su tumba. Sin duda, una de las partes más importantes para lograr el mejor cuidado es la lápida, ya que este elemento es clave para la belleza y apariencia de la tumba. Por eso hoy queremos presentarte esta guía práctica sobre cómo limpiar lápidas de mármol. ¡Únete a nosotros!
Los materiales necesarios para limpiar una lápida de mármol
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¿Cómo se limpian las lápidas?
Da igual si hablamos de lápidas de mármol o de granito, lo primero que tenemos que hacer es medir la cantidad de suciedad que tienen y ver de qué tipo es. Pueden tener diferentes tipos de suciedad; suciedad, polvo, arenilla, etc. Si es así, lo mejor es pasar un paño húmedo por encima para quitar toda esa suciedad superficial; Si le echas agua antes de sacarlo, es más probable que se forme un lodo que sea más difícil de quitar.
El mármol es una piedra porosa que requiere un mantenimiento adecuado para que su aspecto brillante y estético se mantenga intacto. Ten en cuenta los siguientes consejos para limpiar lápidas de mármol:
¿De qué material es mi lápida?
Lo primero que debemos saber es de qué material está hecha nuestra lápida. En este sentido tenemos tres posibilidades principales, el granito, pulido o no, el mármol y el acero inoxidable. Antiguamente el mármol era el rey de los cementerios, pero hoy en día, y debido al precio de este material, es más habitual ver otros materiales como el granito. Describiremos una a una las operaciones que debemos realizar para limpiar y conservar adecuadamente la lápida. En primer lugar hablaremos del granito porque es el más común, aunque hay que distinguir si está pulido o no porque su limpieza es diferente.
Lo primero que hay que hacer, y esto aplica para cualquier superficie, es utilizar un trapo seco, cepillo o cepillo. Con esta herramienta limpiaremos toda la superficie de la lápida. Esto lo hacemos para eliminar superficialmente el polvo, la suciedad y cualquier otro elemento. Si no lo hacemos así, cuando pasemos al siguiente paso y humedezcamos la lápida, obtendremos una formación de barro que impedirá una correcta limpieza, haciéndola más complicada.




























