- Comienza acariciando su hocico y humedeciendo una gasa que luego puedes envolver alrededor de tu dedo índice. Pasa la gasa sobre sus dientes por unos segundos y dale medicina. Hazlo de nuevo pero pon un poco de pasta de dientes en el hisopo para que se acostumbre al sabor.
- Empezar a limpiar los montones hasta que el perro se acostumbre y barrerlos con movimientos verticales. En la parte posterior de los dientes realiza movimientos verticales; termina con los incisivos, que son los dientes más sensibles.
- Presta especial atención a los colmillos y muelas traseras, que es donde se acumula la mayor parte del sarro. También en las encías y nacimiento de los dientes.
- Puedes empezar con la limpieza de algunos dientes hasta que se acostumbren y puedas hacer la limpieza completa.
- Ten paciencia, suele acostumbrarse. Prémialo con algo que le guste. Existen snacks destinados al cuidado y protección de los dientes caninos. Puedes recurrir a algunos alimentos como manzanas, zanahorias o trozos de pan seco que atraen la suciedad.
- En el caso de que se necesite una higiene bucal más profunda, consulte esta posibilidad con su veterinario. En las clínicas hacen limpiezas a fondo pero requieren anestesia general, por lo que no se recomiendan para perros mayores.
Recuerda que, además de los dientes, otros aspectos a los que debes prestar especial atención son la limpieza de ojos y oídos.
Índice de contenidos
Enfermedades periodontales en perros. Gingivitis, sarro y periodontitis.
Las enfermedades periodontales son muy comunes en los perros. En primer lugar, se forma sarro, que puede provocar gingivitis, que es una inflamación reversible de las encías. Si la gingivitis progresa, puede derivar en periodontitis, la inflamación de las estructuras más profundas donde se encuentran los dientes.
Síntomas de la enfermedad periodontal en perros
Como criadero de perros de razas pequeñas o miniatura, desde Las Almenas te recomendamos que prestes especial atención si tu perro es un Caniche u otra raza pequeña, ya que acumulan sarro con mayor facilidad. Además, después de una boca muy pequeña, es más difícil limpiarlos.
Si notas que las encías de tu perro están inflamadas e incluso sangrando, más cuando le limpias los dientes, podría ser una gingivitis. Otro síntoma característico de la gingivitis es el mal aliento, tenlo en cuenta porque si acudes al veterinario en este momento, estás a tiempo de revertir este problema y sus consecuencias.
Cuidar su alimentación, piedra angular de una correcta higiene bucal
Pocos aspectos son tan determinantes en la buena salud de un perro como su alimentación. En cuanto a sus dientes, no podía dejar de hablar de ello. No solo porque es fundamental elegir un pienso bien formado que ayude a mantener los dientes sanos. Es también que parte de su salud bucodental depende de cómo elegir la mejor comida para perros.
Y es que, aunque nuestro perro es un fanático de la comida húmeda, no puede faltar en su dieta la comida seca si queremos cuidar su dentadura. El pienso elimina mejor la placa bacteriana gracias a su forma y dureza. Por eso, lo ideal es que este tipo de alimentación sea al menos tres veces por semana.
Astas de Ciervo
Cuando los ciervos machos pierden sus astas, se recogen a mano sin la ayuda de máquinas que dañen su entorno, y se cortan y pulen para que los perros las utilicen Enjoy. Por eso existen astas para perros de todos los tamaños, que además son hipoalergénicas y no se astillan. Un bocado no solo les divierte y les ayuda a limpiarse los dientes y la boca, sino que también les aporta nutrientes y minerales. Lo que más le gusta a tu perro es pulirlo hasta la médula, lo que será todo un reto para él. Puedes conseguir cuernos de venado para perros en cualquier tienda de mascotas. No dudes en leer nuestro post dedicado a los ciervos de montaña, con toda la información que necesitas.
A pesar de su mala reputación, algunos huesos de animales son aptos para perros, como los huesos de pollo, conejo o cerdo. Hay que dárselos crudos y no cocidos, ya que de lo contrario al secarse se endurecen y pueden dañar el estómago. También es recomendable congelarlas con unos días de antelación para eliminar todas las bacterias, sobre todo si traen algo de carne… ¡Esas son las que más les gustan! Puedes darle alitas de pollo o jamón de cerdo, siempre teniendo en cuenta que el tamaño del hueso sea proporcional al tamaño de tu perro para que no se lo trague. Como todos los huesos tienen algo de carne, es muy importante no darles a la vez que la comida, ya que estarías comiendo el doble. Tampoco es bueno darles en exceso porque provocará exceso de calcio y estreñimiento. Puedes conseguir huesos naturales en las carnicerías, pero si no quieres darle uno que no te quede bien, puedes encontrarlos en cualquier tienda de mascotas.




























