Muchas veces pensamos que podemos usar cualquier producto para limpiar diferentes materiales, y la verdad es que es uno de los grandes errores que se cometen y pasan muchos accidentes con respecto a él. No debe sorprenderte si limpiaste una tumba de granito con detergente, por ejemplo, y luego tuvo algunos cambios, de color o textura, porque la verdad es que hay que usar productos especiales para esa superficie. Hoy descubrirás cómo limpiar una tumba de mármol en 3 prácticos pasos.
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Limpieza y mantenimiento de lápidas de granito
El granito es un material muy utilizado en el arte funerario, una piedra abundante con una gran cantidad de colores y texturas diferentes. En comparación con otros tipos de material, se descompone más lentamente y los grabados realizados en la lápida se pueden leer después de cientos de años.
Los siguientes son los pasos a seguir para una correcta limpieza:
¿Cuál es el contenido de mi lápida?
Lo primero que debemos saber es de qué material está hecha nuestra lápida. En este sentido tenemos tres posibilidades principales, el granito, pulido o no, el mármol y el acero inoxidable. Antiguamente el mármol era el rey de los cementerios, pero hoy en día, y debido al precio de este material, es más habitual ver otros materiales como el granito. Describiremos una a una las operaciones que debemos realizar para limpiar y conservar adecuadamente la lápida. En primer lugar hablaremos del granito porque es el más común, aunque hay que distinguir si está pulido o no porque su limpieza es diferente.
Lo primero que hay que hacer, y esto aplica para cualquier superficie, es utilizar un trapo seco, cepillo o cepillo. Con esta herramienta limpiaremos toda la superficie de la lápida. Esto lo hacemos para eliminar superficialmente el polvo, la suciedad y cualquier otro elemento. Si no lo hacemos así, cuando pasemos al siguiente paso y humedezcamos la lápida, obtendremos una formación de barro que impedirá una correcta limpieza, haciéndola más complicada.




























