Debido a la literatura y el cine, así como a nuestra desconexión con el medio natural, especialmente en las grandes ciudades, como sociedad tendemos a atribuir un papel negativo a las abejas porque “nos vomitan encima”. Al igual que con otras especies animales como los tiburones, su posible impacto negativo en los humanos palidece en comparación con los beneficios que estas especies aportan a los ecosistemas naturales.
¿Sabías que si las abejas desaparecieran no solo no tendríamos miel, sino que el 60% de las frutas y verduras que normalmente comemos desaparecerían porque no se polinizan? Las abejas transportan el polen de flor en flor y son esenciales para la producción de alimentos. La biodiversidad es clave para los ecosistemas y muchos podrían colapsar por completo si las abejas desaparecen. Son los principales responsables del equilibrio natural y contribuyen a nuestra seguridad alimentaria.
Los beneficios de la cera de abejas
La cera de abejas es un producto antiséptico que las abejas suelen producir como mecanismo para proteger su colmena de sustancias externas o invasores. Entre muchas otras propiedades presenta:
- Es un ingrediente cargado de enzimas, antioxidantes y minerales que han sido utilizados en beneficio del ser humano.
- Suele elegirse por su flexibilidad y acción hidratante, ya que ayuda a revitalizar las pieles secas y apagadas.
- Contiene ácidos grasos, aminoácidos y vitamina E, nutrientes que ayudan a regenerar los tejidos para mantenerlos sanos y jóvenes.
- Actúa como protector frente a la agresión de los rayos ultravioleta del sol, minimizando su impacto sobre las células.
- Sus compuestos antiinflamatorios, antisépticos y cicatrizantes son ideales para favorecer la regeneración de la piel en casos de quemaduras o cortes superficiales.
- La absorción de sus nutrientes inhibe el ataque de los radicales libres y, a la larga, evita que generen arrugas y pliegues.
- Se utiliza como base lipídica y factor espesante de composiciones.
Presiona la cera.
Las prensas manuales, modelos grandes o pequeños, funcionan peor que las prensas hidráulicas. Estos últimos aparatos, que son capaces de alcanzar presiones entre 100 y 300 kg. por centímetro cuadrado, eliminarán casi toda la cera de los peines. En las fábricas de cera españolas se utilizan mucho las prensas antiguas, extraídas de las almazaras de aceite de oliva. Solo unas pocas fábricas usan prensas helicoidales, son más rápidas que las hidráulicas, pero con rendimientos más bajos.
Muchos apicultores desaconsejan la cera, el trabajo largo, pesado y sucio. Profesionales y semiprofesionales llevan sus viejos paneles a las fábricas de cera, donde derriten y limpian las cajas que contienen la miel. Al mismo tiempo, laminan la nueva cera que reemplazará al viejo peine.




























