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Cómo limpiar perlas
Parte del misterio de las perlas proviene de su origen: el agua. Una forma sencilla de limpiarlos, por tanto, es acercarlos un poco más a su entorno natural y, con un paño húmedo, quitarles la suciedad con cuidado.
Suaviza ligeramente el paño (preferiblemente de algodón) y limpia cuidadosamente cada perla de la joya, una a una, para eliminar el exceso de suciedad, maquillaje o perfume.
Recomendaciones
- Evitar productos que contengan amoníaco o cloro. Pueden dañar el brillo y el lustre de las perlas.
- Procura que tus perlas no entren en contacto con vinagre o limón. Son sensibles al pH ácido.
- También debes tener mucho cuidado con el maquillaje y los productos para el cabello, como sprays, geles o mascarillas.
- No use perlas mientras toma medicamentos fuertes como antibióticos.
- Nunca te bañes con perlas, los químicos del agua o el agua caliente pueden dañarlas.
- Si es posible, debes evitar ponerte el perfume directamente sobre la piel, por lo que se recomienda ponerte el perfume en la ropa antes de ponértela.
Como ya sabes, las perlas son joyas delicadas que, con el cuidado y la limpieza adecuados, pueden hacer que estén siempre brillantes y perfectas durante mucho más tiempo. ¡Apliquelo!
Forma irregular e imperfecta
Una verdadera perla no será perfectamente redonda, sus curvas suelen ser irregulares, lo que refleja su duro proceso de formación, que puede llevar años.
Una gema de este tipo debe contener esferas irregulares extremadamente duras, resistentes y prácticamente irrompibles. Además, debido a esta dureza, son elementos de mayor peso.



























